Ocho Suites
Cada suite ha sido concebida con un alma propia,
inspirada en los símbolos y matices del proyecto y de nuestra tierra.
No hay dos iguales, porque cada huésped tampoco lo es.
El arte del descanso
Las mismas camas que se usan en palacios europeos
y una carta de almohadas para elegir la suya.
Dos miradas en un mismo lugar
La villa se abre hacia el mar y se recoge hacia el golf, aprovechando ambas vistas
y creando dos atmósferas distintas que conviven en un mismo lugar.
Materiales que nacen de la tierra, texturas que invitan al tacto,
y la luz del Caribe, siempre cambiante, dibujando cada rincón.
Aquí, la naturaleza no es un fondo: es parte de la estancia.













